El Beso: añoranzas de la huasteca en la CDMX

con No hay comentarios
Antojitos huastecos. Foto: Alesita Ríos

La región huasteca es una de las zonas más ricas de México, no sólo por su gastronomía, también por su gran valor geográfico e histórico. Su extensión abarca desde el Golfo de México en Veracruz hasta una parte de la Sierra Madre Oriental en Hidalgo y Querétaro. Desde la época prehispánica se establecieron los primeros asentamientos en donde confluyeron una gran variedad tradiciones provenientes de pueblos como los otomíes, nahuas, totonacos, tepehuas, mayas y pames. Esta convergencia es un sello distintivo de su identidad culinaria.

 

Situada al norte de Veracruz, se encuentra la ciudad de Poza Rica de donde viene la familia de Alfonso, dueño y chef en El Beso Huasteco, quien recuerda sus viajes para visitar a su abuela oriunda de esta región. La comida sirvió como un medio para mantener las memorias de los olores y sabores que conoció en su niñez, y de paso compartirla con los habitantes y visitantes de la Ciudad de México.

 

La variedad de platillos se puede resumir en una degustación huasteca que contiene algunos de los referentes de esta cocina tradicional: las blanditas (tortillitas pasadas por aceite con frijoles y queso), bocoles (gorditas de maíz fritas en manteca rellenas con algún guiso o queso), molotes (similares a una empanada de masa nixtamalizada y puré de papa rellenos; se adornan con lechuga, salsa y cebolla), entre otros.

 

Entre la oferta gastronómica destaca el zacahuil. Este bocado gigante en forma de tamal es un plato milenario y simbólico de la región. Pese a la diversidad de preparaciones, en El Beso se trata de conservar sus características distintivas. Se prepara en una tina de metal cubierta por hojas de plátano que al estar en contacto con la mezcla de salsas y maíz martajado impregna su sabor, se rellena con carnes de pollo y cerdo. Al salir del horno, se obtiene una consistencia aguada que se reparte en porciones. Aunque el zacahuil está asociado con festividades comunitarias como bautizos, bodas y XV años, lo cierto es que se destaca en la fiesta de Xantolo (día de muertos) ya que para algunos representa a un difunto.

 

Además de ser representante de la cocina tradicional mexicana, El Beso Huasteco también es un punto de reunión para artistas, cantantes y poetas. El espacio que alberga a este restaurante está adornado con colores que resaltan el folclor mexicano, piezas inspiradas en los artesanos huastecos y rasgos distintivos del país.

 

Si quieres ver su carta o el menú del día checa su Facebook.

Galería:

Ubicación:

Nada como disfrutar de los pequeños placeres de la vida, por ejemplo: comer.

Dejar un comentario