¿Cómo diferenciar los vinos espumosos?

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Prosecco Foto: Sanruíz
Prosecco Foto: Sanruíz

Ni todo lo que brilla es oro, ni todos los vinos espumosos son champagne, aunque es común que, al dar nuestros primeros pasos en el mundo de esta singular bebida, cometamos el error de usar estas denominaciones como sinónimo. Sin embargo, los vinos espumosos son distintos, hay una gran variedad de estos que se clasifican de diversas formas: de acuerdo a la cepa de la que provengan, es decir, el tipo de uva; según su proceso de elaboración; conforme a su dulzura y dependiendo su lugar de origen.

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Cabe aclarar que, el vino espumoso – al igual que el tinto – es una bebida alcohólica elaborada por fermentación del jugo de la uva, lo que le da la condición de espumante es una segunda fermentación que origina sus características burbujas que se crean por el dióxido de carbono producido, el cual no puede escapar. Un vino espumoso se elabora con distintos tipos de uva, principalmente la uva blanca chardonnay y las uvas tintas de pulpa blanca pinot noir y pinot meunier, también existen otras variantes que se pueden utilizar como la uva blanca glera, la verdiso, la tinta monastrell, entre otras.

Los métodos utilizados para su elaboración son: tradicional o champenoise, dentro de la misma botella se lleva a cabo una segunda fermentación; charmat o granvás, la fermentación ocurre en grandes tanques de acero inoxidable; y gasificados, el gas se inyecta a la bebida. Además, dependiendo el grado de azúcar los vinos van desde el brut nature, que no contiene azúcar; pasando por los que sí contienen ciertos gramos de azúcar por litro como el extra brut (0 a 6 g), el brut (0 a 15 g), el extra seco (12 a 20 g), el seco (17 a 35 g), el semi-seco (35 a 50 g); hasta llegar al dulce (más de 50 g).

La región donde se elabora un vino espumoso es muy importante, ésta determina el nombre que recibirá la bebida, entre las denominaciones de origen más conocidas se encuentran: el champagne, vino elaborado exclusivamente en la localidad noreste de Francia que lleva el mismo nombre; el prosecco, vino elaborado en siete zonas al norte de Italia y la cava, vino elaborado en la región del mismo nombre en España. Los dos primeros vinos cuentan con una “denominación de origen protegida”, esto quiere decir que, su producción debe proceder exclusivamente de la zona donde se originó. Es por eso que un vino espumoso elaborado en Italia no puede poseer el apelativo de champagne, ni viceversa, un vino francés jamás podrá ser un prosecco.

En México, el champagne tiene gran popularidad en las celebraciones, no obstante, recientemente, el prosecco se ha introducido con gran aceptación, y como muestra de ello, el prosecco Bottega Gold de la destilería italiana Bottega celebra un año de presencia en el país, asimismo, otros vinos espumosos de dicha bodega como el Bottega Rose Gold, Bottega White Gold e Il Vino dell’Amore Petalo Moscato han sido bien recibidos por los comensales mexicanos.

Silvina Bianchini, gerente de exportaciones de Bottega, visitó la CDMX y aprovechó para dar una plática sobre vinos espumosos y recordar al público que éstos no son exclusivos de celebraciones, y, al contrario se pueden maridar a la perfección con diversas platillos, además, recalcó que hay tres momentos para disfrutar el vino una vez servido en la copa: al observar sus burbujas, las cuales deben ser delicadas y persistentes; al observar su color y al olerlo para descubrir que es lo que la uva “quiere contar”.

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Matchalover, foodlover y catlover, no hay más.

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